El drama de los polizones

nmigración irregular. Casi 80 extranjeros han llegado al puerto de Valencia en los últimos años ocultos en contenedores, bodegas, cámaras de maquinaria o grúas

 
El drama de los polizones
J. A. MARRAHÍ

 

Embarcaron en Costa de Marfil en busca de la esperanza que atribuían a Europa. El gigantesco carguero Leto los trajo a Valencia tras una travesía de 14 días. Pero no lograron acariciar siquiera la tierra deseada. El mar los engulló cuando se lanzaron al agua desde el portacontenedores. Hoy son dos cuerpos sin nombre en una cámara del Instituto de Medicina Legal de Valencia (IML). La policía trata de identificarlos y localizar a sus parientes. Al otro lado, en África, dos familias anónimas siguen a la espera de la llamada que no llega.

A ellos se suman otros dos fallecidos este sábado que murieron asfixiados tras permanecer varios días ocultos en un contenedor a bordo del Sag Good Timing procedente de Argelia. De los cinco polizones que viajaban escondidos, tres pudieron salvar la vida, aunque presentaban síntomas de desnutrición y asfixia. Ahora serán repatriados a su país de origen.

 

Al igual que estos cuatro inmigrantes que han perdido la vida en sólo una semana en el puerto, casi 80 polizones han sido detectados en la última media década en barcos que han recalado en el recinto valenciano. Son cifras del sindicato Jupol a partir del trabajo de la Policía Nacional en el puerto de Valencia. Según fuentes del Sindicato Profesional de Policías Locales y Bomberos (SPPLB), los detectados en el recinto vienen de lugares de África donde existen puertos comerciales. Sus viajes arrancan en el Golfo de Guinea-Ghana, en Mauritania o en Senegal. Otros procedían de Marruecos y Argelia y algunos de puertos sudamericanos.

Por regla general, buscan la opción del carguero en vez de la patera al considerarlo un medio más seguro. Pero el peligro es patente, tanto en el trayecto como en el momento de abandonar el buque. Entre sus escondites, «contenedores vacíos, bodegas de carga, cámaras de maquinas o grúas», detallan las fuentes policiales consultadas.La ley marítima obliga al capitán de un buque a comunicar la presencia de polizones a bordo al puerto donde tiene previsto atracar, siempre que estén localizados. A partir de ese momento se activa el protocolo correspondiente. Además, ahondan desde SPPLB, «debe de hacerse cargo del polizón y éste no puede salir del buque salvo que la empresa consignataria o propietaria del buque solicite la repatriación a su país, que será siempre a cargo del consignatario».

 

 

La experiencia de la Policía Portuaria permite desentrañar cómo actúan los polizones para dar el salto. Cuando los cargueros fondean se lanzan al agua y nadan hasta la costa. En ocasiones se esconden durante trayectos muy largos. Esto lleva a las autoridades a sospechar que a veces «reciben apoyo compinchado con algún marinero» del buque. «Suelen saltar con ayuda de alguna boya. Y cuando cuentan con ayuda de algún marinero se descuelgan con un cuerda previamente preparada» por el miembro de la tripulación.

Cuando un barco trae polizones, la policía debe asegurarse de su buen estado a bordo o de si desea solicitar asilo. Según Jupol, no son más de una veintena los polizones que llegan cada año al puerto de Valencia. En 2019, por ejemplo, fueron 17. En lo que llevamos de 2020 se han detectado nueve: los cinco del sábado, los dos que fallecieron hace una semana al lanzarse al mar y otros dos con los que no hubo incidentes reseñables.

 

 

En octubre de 2015 cuatro polizones africanos saltaron al muelle desde un portacontenedores que acababa de atracar en el puerto. Intentaron llegar a las calles de la ciudad, pero fueron apresados por la Policía Portuaria tras una persecución. Aseguraban ser liberianos y haber salido de su país huyendo del grupo terrorista Boko Haram, por lo que solicitaron asilo político. El capitán, al menos eso manifestó, desconocía que estaban a bordo.

El 17 de julio del año pasado la patrullera Río Júcar de la Guardia Civil de Valencia rescató a cinco polizones que saltaron al mar desde un buque a dos millas de la costa. El 7 de octubre de 2010, un polizón argelino murió ahogado en Valencia al saltar de un buque de mercancías en un intento desesperado de llegar a nado a la costa. En abril de 2002, otro fue hallado muerto en la bodega de un barco