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BOMBEROS

Nota de prensa: Carencias en el servicio de Bomberos Forestales

20 julio 2022 631 visitas

 

NOTA DE PRENSA  19/07/2022

 

    En primer lugar, en SPPLB seguimos conmocionados por los fallecimientos de Jose Antonio González, Daniel Guillón y el pastor de Sesnandes, por lo que queremos trasladar nuestro más sincero pésame a familiares y amigos. También enviamos ánimos y fuerzas a los que siguen hospitalizados recuperándose de las secuelas de los incendios y la ola de calor. A José Antonio, técnico de la limpieza de Madrid, podrían haberle salvado la vida con una simple modificación de su jornada. Nada lo impedía y debe indignarnos que se haya llegado a este punto de deshumanización y explotación.

 

    Daniel Gullón, bombero forestal del dispositivo de Castilla y Leon, tampoco debió morir. No se debería permitir que un trabajador de 62 años trabajara en primera línea de incendio. Manuel no sólo luchaba contra las llamas y el humo, sino también contra su edad cada vez más avanzada. Porque los bomberos y las bomberas forestales tampoco podemos elegir cuándo actuar. Las altas temperaturas favorecen la propagación de los incendios, por lo que en nuestra profesión asumimos escenarios extremos con temperaturas que pueden superar los 50ºC en entornos irrespirables por el humo y terrenos abruptos e impenetrables por la masa forestal.

 

 

    En los dispositivos de extinción hemos aprendido a cuidar los unos de los otros, aliviando a los más mayores de las tareas más duras y expuestas, repartiendo entre los demás ese trabajo que no deberíamos hacer a partir de los 60. Entre todos, escondemos las carencias de unos dispositivos gestionados por administraciones que prefieren mirar hacia otro lado. Daniel Gullón es el espejo en el que nos vemos todos los bomberos y bomberas forestales. Un reflejo de lo que puede ocurrirnos si nadie hace nada. A todo ello hay que sumarle la temporalidad que sufren la gran mayoría de profesionales en sus diferentes Comunidades Autónomas. Sólo en el Servicio de Bomberos Forestales de la Generalitat Valenciana, casi 230 profesionales trabajan de forma eventual en verano. Por no hablar del fraude de Ley existente que puede dejar en la calle a un tercio de la plantilla, o el riesgo que implica tener las unidades con sólo 3 o 4 componentes.

 

    Por eso es tan necesario un marco laboral que reconozca de una vez por todas lo que somos. Es el momento de que las administraciones se enfrenten a una realidad que llevan décadas ignorando pero que el cambio climático hace insoslayable. Somos los únicos profesionales de las emergencias que no formamos parte de lo público por un torticero interés presupuestario. Hay guerras que libramos todos los días en nuestro territorio que amenazan nuestro entorno, nuestras casas, nuestra fauna y nuestra forma de vida. Tenemos incendios que emiten una energía por hora equivalente a 20 bombas atómicas. Sin embargo, cada valenciano dedica 275€ a Defensa y sólo 18€ a la Extinción de Incendios forestales.

 

    Por eso, desde SPPLB reclamamos que el Estatuto del Bombero Forestal no se convierta en una trampa para mantener al sector aislado de lo público mediante muros de cristal. Deben reconocerse los Coeficientes Reductores y la Segunda Actividad para que no hayan más Danieles. Debe regularse un trabajo estable todo el año para asegurar profesionales bien instruidos y entrenados en la época de máximo riesgo. Deben implementarse turnos de trabajo continuados, con horarios y guardias compatibles con las responsabilidades familiares y la conciliación personal. Deben reconocerse conceptos tan básicos como la peligrosidad, toxicidad, turnicidad, nocturnidad, festividad, la carrera profesional y todos aquellos complementos que ya existen en otros cuerpos de emergencia con los que trabajamos codo con codo en las intervenciones. Este Estatuto puede resolver estas cuestiones o, por el contrario, consolidar las desigualdades.

 

    En último lugar recordar a Gabriela Bravo que, en el Servicio de Bomberos Forestales, nada impide tener profesionales con 66 años trabajando en primera línea de fuego. Que su proyecto “UVE” se sustenta en un sistema abusivo de 1.630 horas de jornada presencial, 1.630 horas de disponibilidad obligatoria, y 2.282 horas de localización con respuesta en 45 minutos. Un 63% de nuestras vidas está a disposición de su proyecto, y el 37% es lo que nos queda para descansar y atender a los nuestros. Y que no se puede tener un operativo con capacidad de esfuerzo sostenido, cuando ese esfuerzo recae sobre las espaldas de los profesionales y sus familias. Porque tras 20 horas de trabajo, no hace falta tener 62 años como Daniel o 60 como Jose Antonio para echar la toalla. Y que un tercio de sus 900 empleados son temporales o están en fraude de ley. Tiene una oportunidad de escuchar a sus profesionales y hacer entre todos un servicio a la altura de nuestra ciudadanía.

 

 

Por un Estatuto de Bombero Forestal que dé respuesta a los ciudadanos y a los profesionales del sector

 

 

Sección Sindical SPPLB del Servicio de Bomberos Forestales de la Generalitat Valenciana