Menu

València: Dos policías salvan la vida a otro chico en el Marítim

Desde el SPPLB queremos hacer una felicitación pública a los compañeros y a la compañera de la 7ª UDI 22566, 22695, 21666 y 22865; que el pasado 11 de diciembre salvaron la vida a un joven tras realizar maniobra RCP y usar el desfibrilador.
 

 
Es un placer contar con gente como vosotros, ¡felicidades!
Nos hacéis sentir orgullosos de nuestro trabajo.
 
 

El muchacho estuvo en coma tres semanas pero ha despertado y no presenta secuelas.

 
 
La Policía Local de València

La Policía Local de València

Un par de agentes de la Policía Local han salvado la vida a un joven que se quedó en parada cardiorrespiratoria y que ahora ha despertado del coma sin aparentes secuelas de gravedad, como apuntan fuentes policiales.
 

Según explica Daniel Ruano, oficial de la Policía Local de València, él y otro compañero se encontraban de servicio por la Malva-rosa cuando a través de la emisora recibieron un aviso. «Nos dijeron que justo al lado de donde estábamos había un joven en parada cardiorrespiratoria, en 30 segundos estábamos ahí. Nos encontramos a los familiares muy alterados, abrimos las ventanas por la covid-19 y apartamos la cama para empezar a hacer la maniobra, mientras uno de los hermanos llamó al 112», relata. «Nos dieron instrucciones y seguimos el protocolo hasta que llegaron los compañeros que tenían el desfibrilador en un coche patrulla», explica el oficial. «Lo conectamos y seguimos con la reanimación en parada cardiorrespiratoria, que confirmamos porque el aparato sí detectó que había que hacer una descarga. Con eso, el joven recuperó el pulso y, cuando llegó el Samu, lo estabilizaron y entubaron», recuerda el agente. Los hechos ocurrieron el pasado 11 de diciembre y, si bien los policías después se interesaron por la salud del chaval, las noticias no eran buenas. «El padre me dijo que su hijo estaba en coma y no había esperanzas», reconoce Ruano, hasta que recientemente volvieron al edificio por otro servicio y la hermana les comunicó que había despertado sin secuelas. «Siempre somos los primeros que llegamos y tenemos costumbre de realizar estas acciones, pero ha sido una satisfacción», asegura el policía. Lo que sí es atípico es el perfil de la víctima, un joven de 20 años, deportista y sin patologías previas; así como el final feliz , que en otros casos no siempre ha acabado así, tristemente.